La caza del meteoro
La caza del meteoro —No dejaré de hacerlo, Mitz, claro que no; pero, ¿mi bólido?
—Beau lide? —repitió Mitz—. No sé lo que es eso, pero sea lo que quiera, no debe ser bello un asunto que desde hace algún tiempo le ha puesto a usted una piedra en el sitio del corazón.
—Un bólido, Mitz —explicó pacientemente Mr. Dean Forsyth—, es un meteoro, y...
—¡Ah! —exclamó Mitz—. ¡Es el famoso met dehors...! ¡Pues bien; hará lo que el ami Krone, esperará el met dehors!
—¡Cómo! —gritó Mr. Forsyth, herido en el punto sensible.
—Por lo demás —repuso Mitz—, el cielo está cubierto, va a llover y no es éste el momento de divertirse mirando a la Luna.