La caza del meteoro
La caza del meteoro Un día apareció en el Whaston Standard una nota bastante agresiva contra el doctor Hudelson, nota que se atribuyó a Mr. Dean Forsyth. Decía que ciertas gentes tienen demasiado buenos ojos cuando miran a través de los anteojos de otro y que perciben demasiado fácilmente aquello que ha sido percibido ya por alguien más.
En respuesta a esta nota díjose al día siguiente en el Whaston Evening, que en punto a anteojos hay algunos, sin duda, que no están bien limpios, y cuyo objetivo está sembrado de pequeñas manchas, que no deben tomarse por meteoros.
Al mismo tiempo, el Punch publicaba una caricatura muy parecida de los dos rivales, adornados de alas gigantescas y luchando en velocidad para atrapar a su bólido, figurado por una cabeza de cebra que les sacaba la lengua.
No obstante, aun cuando a consecuencia de esos artículos, de esas alusiones vejatorias, la situación de ambos astrónomos tendía a agravarse de día en día, no habían tenido todavía ocasión de intervenir en la cuestión del matrimonio. Si no hablaban, dejaban, cuando menos, que las cosas siguiesen su curso normal, y nada autorizaba a admitir que Francis Gordon y Jenny Hudelson no estuviesen unidos en matrimonio en la fecha convenida.