La caza del meteoro
La caza del meteoro En su número del 9 de mayo hizo el Punch constar esa indiferencia, cada vez mayor, del público respecto de lo que pocos días antes tanto le apasionaba, y prosiguiendo la broma del proceso, que, al parecer, juzgaba excelente, expuso nuevas razones para caer sobre los dos inventores del meteoro, a quienes quería que se procesase, condenándoles a daños y perjuicios.
Los interesados ignoraron siempre que les hubiese nunca amenazado un proceso semejante, sin precedentes a buen seguro.
Mientras que los otros humanos volvían de nuevo su atención hacia las cosas de la Tierra, los señores Dean Forsyth y Sydney Hudelson continuaban sumiéndose en el azul y persistían en ojearle con sus obstinados telescopios.