La caza del meteoro
La caza del meteoro —¿Por mucho tiempo? —preguntó Mrs. Stanfort.
—Hasta la hora de comer.
—¿Y come...?
—A la una.
—Volveremos a la una —dijeron Mr. y Mrs. Stanfort al unÃsono, alejándose. Llegados al centro de la plaza, hicieron alto un instante en ella.
—Tenemos que perder dos horas —dijo la señora Arcadia Stanfort.
—Dos horas y cuarto —dijo, precisando algo más, Mr. Seth Stanfort.
—¿Le agradarÃa a usted que pasásemos juntos esas dos horas?
—Si usted consiente en ello...
—¿Qué dirÃa usted de un paseo por las orillas del Potomac?
—Iba a proponérselo.
Marido y mujer comenzaron a alejarse en la dirección de Exeter Street, mas se detuvieron a los tres pasos.
—¿Me permitirá usted una observación? —dijo Mr. Stanfort.
—La permito —respondió Mrs. Arcadia.
—Haré entonces constar que estamos de acuerdo; es la primera vez, Mrs. Arcadia.
—Y la última —respondió ésta reanudando la marcha.