La caza del meteoro
La caza del meteoro —Señor —continuó Mr. Stanfort—, cuando, hace dos meses, comparecimos ante usted, fue para contratar nuestro matrimonio.
—Y yo me felicito de haberles conocido en tal ocasión.
—Hoy nos presentamos ante usted, señor juez, para divorciarnos...
El juez, como hombre de experiencia, comprendió que no era aquél momento de intentar una reconciliación.
—No me felicito menos de esta nueva ocasión de renovar nuestro conocimiento.
Ambos comparecientes se inclinaron.
—Tengan la bondad de pasar —propuso el magistrado.
—¿Es necesario? —preguntó Mr. Seth Stanfort como lo habÃa hecho dos meses antes.
Y lo mismo que dos meses antes, el juez respondió flemáticamente:
—En manera alguna.
Imposible ser más acomodaticio.
—¿Traen ustedes las actas en regla? —inquirió el juez.
—He aquà las mÃas —dijo Mrs. Stanfort.
—He aquà las mÃas —agregó Mr. Stanfort.