La caza del meteoro
La caza del meteoro ¡No! No era un proceso, una discusión, la regulación de cualquier negocio lo que llevaba a Mr. Seth Stanfort y a Miss Arcadia Walker ante el juez de aquella ciudad. ¡No! Después de haber llenado todas las formalidades legales ante las autoridades competentes de Massachusetts y de Nueva Jersey, habÃanse dado ellos cita en Whaston para aquel mismo dÃa 12 de marzo y a aquella hora, las diez y siete minutos, para realizar un acto que, al decir de los ama.te.urs, es el más importante de la vida humana.
Hecha, según se ha dicho, la presentación de Mr. Seth Stanfort y de Miss Arcadia Walker al juez, éste no tuvo que hacer otra cosa que preguntar al viajero y a la bella viajera cuál era el motivo de comparecer ante él.
—Seth Stanfort desea convertirse en el marido de Miss Arcadia Walker —respondió el uno.
—Y Miss Arcadia Walker desea convertirse en la esposa de Mr. Seth Stanfort —agregó la otra.
El magistrado se inclinó reverente diciendo:
—Estoy a su disposición, Mr. Stanfort, y a la de usted, Miss Arcadia Walker.
Ambos jóvenes se inclinaron a su vez.
—¿Cuándo desean que se efectúe ese matrimonio? —preguntó Mr. John Proth.
—Inmediatamente..., si está usted libre —respondió Seth Stanfort.