La caza del meteoro
La caza del meteoro —No he penetrado bien su combinación; son demasiado fuertes para mà esas historias. He creÃdo comprender, no obstante, que le serÃa a usted agradable el ver caer el bólido.
—Justamente.
—Pues bien: tranquilÃcese usted; caerá.
—¿Me lo aseguras?
—Se lo aseguro. ,
—¿Formalmente?
—Formalmente... Pero, por su parte, ¿me ha comprado usted el terreno?
—Indudablemente... Estamos en regla; tengo yo en mi bolsillo los tÃtulos de propiedad.
—Entonces todo marcha perfectamente... Hasta puedo anunciarle que mi experiencia quedará terminada para el dÃa cinco de julio próximo. Ese dÃa abandonaré ParÃs para ir en busca del bólido.
—¿Qué caerá?
—SÃ.
—Partiré contigo —dijo Monsieur Lecoeur entusiasmado.
—Si a usted le agrada... está bien —dijo Zephyrin Xirdal.