La caza del meteoro
La caza del meteoro —¡Por fin ha caĂdo! —habĂa repetido y repetĂa aĂşn toda aquella muchedumbre, mientras se dirigĂa apresuradamente hacia la punta noroeste de la isla.
Cinco personas, no obstante, habĂan logrado mantenerse delante de todas las demás.
En primer tĂ©rmino figura Mr. Edwald de Schnack, delegado de la Groenlandia en la Conferencia Internacional, a quien hasta los más impacientes habĂan cedido cortĂ©smente el paso.
En el espacio libre que con esta maniobra habĂa quedado, dos turistas se habĂan en seguida insinuado, y asĂ Mr. Dean Forsyth y el doctor Sydney Hudelson marchaban a la sazĂłn a la cabeza de la comitiva, fielmente acompañados de Francis Gordon y de su linda prometida.
Continuaban los jĂłvenes desempeñando sus papeles naturales, del mismo modo que lo habĂan llevado a cabo a bordo del Mozik.
Jenny se desvivĂa por adivinar los deseos y complacer a Mr. Dean Forsyth, mientras que Francis Gordon, por su parte, rodeaba de cuidados y atenciones al doctor Sydney Hudelson.
No siempre era bien acogida su solicitud, es menester reconocerlo; pero por aquella vez, tan profundamente turbados se encontraban los dos rivales, que ni siquiera habĂan advertido su presencia recĂproca.