La caza del meteoro
La caza del meteoro La marcha, por lo demás, era fácil y cómoda sobre un terreno bastante plano, de naturaleza rocosa, cuyo relieve no se acentuaba seriamente más que en el centro y en las proximidades del litoral, en donde se alzaban algunos altos promontorios.
El indÃgena que habÃa sido el primero en llevar la sensacional noticia, era el que servÃa de guÃa a la expedición.
Iba seguido muy de cerca por Mr. Schnack, por los señores Dean Forsyth y Sydney Hudelson, por Jenny y Francis Gordon; seguidos éstos, a su vez, de «Omicron», del astrónomo de Boston y de la multitud de turistas.
Un poco detrás, Mr. Seth Stanfort caminaba al lado de Mrs. Arcadia Walker.
No dejaban de conocer los dos ex esposos la ruptura, que habÃa llegado a ser legendaria, de las dos familias; y las confidencias de Francis Gordon, con el que durante la travesÃa habÃa iniciado Mr. Seth Stanfort amistosas relaciones, habÃan puesto a éste al corriente de las consecuencias de aquella ruptura.
—Todo eso se arreglará —aseguró Mrs. Arcadia Walker, una vez que estuvo puesta al corriente de los acontecimientos.
—Es de desear que asà suceda para bien de todos —dijo aprobando Mr. Seth Stanfort.