La caza del meteoro
La caza del meteoro A cien metros de la cerca una pequeña cabaña, oculta hasta entonces por un accidente del terreno, habÃase revelado bruscamente; y la puerta de aquella miserable choza acababa de abrirse, dejando ver un personaje del más extraño aspecto. Ese personaje interpelaba a los invasores:
—¡Eh, los de allá abajo! —gritaba en francés con áspera voz—. ¡No se apuren ustedes! ¡Obren tal como si estuviesen en su casa!
Mr. Schnack comprendÃa el francés; por eso se detuvo en el acto, y tras él se detuvieron igualmente los turistas, que, con un mismo movimiento, volvieron a la vez hacia el insólito interpelador sus tres mil semblantes perplejos.