La caza del meteoro
La caza del meteoro Según los términos de aquellos títulos, bien regularizados y cubiertos de todas las firmas y de todos los sellos oficiales que pudieran desearse, el Gobierno groenlandés, representado por su agente diplomático en Copenhague, cedía a Zephyrin Xirdal una superficie de nueve kilómetros cuadrados, con un punto central, situado en el 72° 53' 30" de latitud Norte y 55° 35' 18" de longitud Oeste, al precio de quinientos kroners el kilómetro cuadrado, o sea un total de poco más de seis mil francos.
Monsieur Biarn Haldorsen no dejaba de haber oído hablar de latitud y de longitud, y no ignoraba que semejantes cosas existían; pero a esto se limitaba todo su saber; que la latitud fuese un animal o un vegetal y la longitud un mineral o un mueble, parecíale igualmente plausible y se guardaba de manifestar ni admitir toda preferencia.
Zephyrin Xirdal completó en algunas palabras los conocimientos cosmográficos del jefe de la Inspección del Norte y rectificó lo que tenían de equivocado y erróneo.
En seguida ofreció proceder él mismo, con ayuda de los instrumentos del Atlantic, a realizar las observaciones y los cálculos que eran necesarios.