La caza del meteoro

La caza del meteoro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dirigiéndose entonces a Zephyrin Xirdal, manifestóse así:

—No te llevaré más tiempo la contra —dijo—. ¿Quieres echar el bólido al mar? ¡Bueno...! Pero, ¿no podrías darme algunos días de respiro?

—Estoy obligado a ello —dijo Xirdal—. Preciso es que introduzca algunas modificaciones en la máquina para el nuevo trabajo que he de emprender; esas modificaciones exigirán cinco o seis días.

—Lo cual nos llevará al tres de setiembre.

—Sí.

—Muy bien —dijo Monsieur Lecoeur, que salió y se dirigió inmediatamente a Upernivik, mientras que su ahijado ponía manos a la obra.

Sin pérdida de tiempo, Monsieur Lecoeur se hizo conducir a bordo del Atlantic, cuya chimenea empezó a vomitar en seguida torrentes de humo negro y compacto.

Dos horas más tarde, y vuelto el armador a tierra, el Atlantic se perdía en el horizonte.

Como todo lo que es genial, el plan del banquero era de una sublime sencillez.

Rechazada la idea de denunciar a su ahijado a condición de que se le reservase una parte del tesoro, que se salvaría así merced a su intervención —pues esa parte habría sido insignificante y de poco valor por la abundancia del oro—, decidióse a guardar el más absoluto silencio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker