La caza del meteoro
La caza del meteoro La presencia de su padrino le aseguraba, por excepción, un auditorio verdadero; era una ocasión única de ejercer sus talentos oratorios.
No la dejó pasar.
—Mi máquina —dijo, cerrando el circuito eléctrico— no tiene nada de misterioso ni de diabólico: no es otra cosa que un órgano de transformación: recibe la electricidad bajo su forma ordinaria, y la devuelve bajo una forma superior, estudiada, meditada y descubierta por mÃ.
«Esta ampolla que ve usted aquÃ, y que comienza a girar velozmente, es la que ha servido para atraer el bólido. Con ayuda del reflector, en cuyo centro está situada, envÃa ella al espacio una corriente de una naturaleza particular, bautizada por mà con el nombre de corriente neutra helicoidal.
»Como su nombre lo indica, se mueve a la manera de una hélice. El conjunto de sus espiras constituye un cilindro del que el aire, lo mismo que toda otra materia, es expulsado de tal manera, que en el interior de este cilindro no hay nada.
»De este sitio único, en el que reina el vacÃo absoluto, se escapa la indestructible energÃa que el globo terrestre retiene prisionera en las pesadas mallas de la sustancia. Mi papel, por consiguiente, está limitado a suprimir un obstáculo.