La caza del meteoro
La caza del meteoro No todos debían llegar a ella. Cobarde y vilmente rechazada por ciertos compañeros, a quienes el miedo convertía en bestias feroces, Mrs. Arcadia Walker fue empujada, derribada... ¡Cuando la masa liquida volvióse, iba a ser arrastrada...!
Pero Mr. Seth Stanfort velaba.
Casi sin esperanza de salvarla, arriesgando su vida por ella, habíase lanzado en su socorro, en condiciones tales, que habría indudablemente que contar dos víctimas en vez de una.
No; Seth Stanfort logró alcanzar a la joven, y asiéndose como pudo a una roca, pudo resistir al monstruoso remolino.
Numerosos turistas corrieron en seguida en su ayuda y los arrastraron hacia atrás. Estaban en salvo.
Si Mr. Seth Stanfort no había perdido el conocimiento, Mrs. Arcadia Walker estaba inanimada. Los cuidados que todos se apresuraron a prestarle no tardaron en reanimarla. Sus primeras palabras fueron para su ex marido.
—Desde el momento en que debía ser salvada, estaba indicando que lo sería por usted —dijo, oprimiéndole la mano y dirigiéndole una mirada llena del más tierno reconocimiento.