La caza del meteoro
La caza del meteoro No estáis en lo cierto. No en Ciencias, asà en plural, sino en ciencia, en singular. Únicamente, exclusivamente, en esa ciencia sublime que se llama AstronomÃa.
Él sólo soñaba con descubrimientos planetarios o estelares. Nada o casi nada de lo que pasaba en la superficie del Globo parecÃa interesarle y vivÃa en los espacios infinitos. Sin embargo, como en ellos no encontrarÃa qué almorzar ni qué comer, forzoso era que bajase por lo menos dos veces al dÃa. Y precisamente aquella mañana no bajaba él a la hora habitual; se hacÃa esperar, lo cual ponÃa de muy mal humor a Mitz, quien dando vueltas en torno de la mesa, repetÃa:
—¿No vendrá?
—¿No está allà «Omicron»? —preguntó Francis Gordon.
—Siempre está donde está su amo —repuso Mitz—. Yo, sin embargo, no tengo bastantes piernas —sÃ, asà fue realmente como se expresó la estimable Mitz— para encaramarme a su habitual gallinero.