La caza del meteoro

La caza del meteoro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Muy duro era el volverse sin llevar nada de aquel oro celeste; ni siquiera algo con que fabricarse un alfiler de corbata o unos botones para los puños de la camisa, a título de recuerdo, admitiendo que Mr. Schnack no lo hubiese reclamado para su país.

En su común dolor, los dos rivales habían perdido hasta el recuerdo de su pasajera rivalidad. ¿Podía ser de otra manera? ¿Era posible que el doctor Hudelson conservase su enojo para con quien tan generosamente había desafiado la muerte para salvarle? La desaparición del bólido había acabado, por lo demás, la obra de reconciliación; ¿a qué disputar por el nombre de un meteoro que ya no existía?

—Es una gran desdicha —decía el doctor Hudelson— la pérdida del bólido Forsyth.

—Del bólido Hudelson —rectificaba el otro.

Los dos jóvenes prometidos se aprovechaban, como mejor podían, del retorno del buen tiempo, tras tantas tormentas, y trataban de ganar las horas perdidas.

Los buques de guerra y los paquebotes que se hallaban en Upernivik levaron anclas en la mañana del 4 de setiembre, hacia las latitudes más meridionales.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker