La caza del meteoro
La caza del meteoro —Aquà están tu traje, tu sombrero y tus guantes. Es la hora de ir a San Andrés. Dame el brazo y vámonos.
Y él irÃa seguramente, sin siquiera darse cuenta, a condición, eso sÃ, de que en aquel preciso momento no llegase a pasar el meteoro ante el objetivo de su telescopio.
Pero si la opinión de Mrs. Hudelson prevaleció en la casa de Moriss Street, si no se puso al doctor en ocasión de explicar su actitud respecto de Mr. Dean Forsyth, éste, por el contrario, hubo de verse rudamente atacado.
Mitz no quiso escuchar nada. Furiosa contra su amo, querÃa hablarle y poner en claro aquella situación, de tal suerte tirante, que el menor incidente podÃa provocar una ruptura completa entre ambas familias; y ¿cuáles serÃan las consecuencias? Matrimonio retrasado, roto tal vez, desesperación de los novios y especialmente de su querido Francis. ¿Qué podrÃa hacer el pobre muchacho tras una ruptura pública que hiciera imposible toda reconciliación?
AsÃ, pues, en la tarde del 22 de abril, hallándose a solas con Mr. Dean Forsyth en el comedor, detuvo a su amo en el momento en que éste se dirigÃa hacia la escalera de la torre.