La estrella del sur
La estrella del sur Su enfermedad habÃa sido una fiebre perniciosa del carácter más fulminante.
En presencia de tan súbito fin, Cyprien no pudo menos de pensar en que Annibal Pantalacci, por sus malos consejos, tenÃa en este acontecimiento una responsabilidad de las más graves. Pero nadie, excepto él, parecÃa pensar en hacer tal observación de tanta gravedad.
—Mirad si tenÃa razón en decir que era peligroso pasarse por las noches a la orilla del agua —se limitó a repetir filosóficamente James Hilton.
Detuviéronse algunos instantes para inhumar el cadáver, que no podÃan dejar a merced de las fieras.