La estrella del sur

La estrella del sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y sospechando lo ocurrido, corrió hacia los piquetes en que había visto atados los caballos el día anterior, dio la vuelta al campamento y se aseguró con una mirada de que todo el bagaje del napolitano había desaparecido con él. La cosa era evidente.

Un hombre de raza blanca no hubiera resistido probablemente a la necesidad muy natural de despertar a Cyprien para comunicarle en el momento aquella noticia tan grave.

Pero el chino era hombre de raza amarilla y pensaba que nunca es tarde cuando se trata de anunciar una desgracia, por lo cual se puso tranquilamente a preparar su café.

—Aún debemos de agradecer a ese bribón por habernos dejado nuestras provisiones comentó.

Pasado debidamente el café por una manga de tela que había fabricado expresamente, Li llenó dos copas, talladas en la cáscara de un huevo de avestruz, que hábilmente llevaba colgadas en un ojal de su blusa, y se aproximó al ingeniero, que continuaba durmiendo.

—Vuestro café está listo, padrecito —declaró, amablemente, al tiempo que le tocaba la espalda.

Cyprien abrió los ojos, estiró sus miembros, sonrió al chino, se sentó cómodamente y bebió el humeante brebaje.

Entonces observó la ausencia del napolitano, cuyo lugar estaba vacío.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker