La estrella del sur
La estrella del sur Concluidos estos preparativos, nada más fácil que conducir entrailladas las dos cautivas. Cyprien y Li, tornando sobre sus pasos, se dirigieron al campamento de la víspera para recoger la silla y los restantes objetos que habían tenido que abandonar.
La noche se pasó en dar fin a estos arreglos.
El chino era realmente de una destreza maravillosa. No tan solo modificó en, un momento la silla de Cyprien, de tal modo que podía ser colocada horizontalmente sobre la espalda de una de las jirafas, montando ya una ya otra, y demostrándoles con argumentos perentorios que era preciso obedecer.