La estrella del sur
La estrella del sur El viejo lapidario contemplaba a Cyprien con aire singular. —¿Es cierto lo que decÃs? —exclamó lleno de excitación.
—¡Ya lo creo!
—¿Y estarÃais dispuesto a atestiguar el hecho ante un tribunal de justicia?
—¡Ante diez tribunales, si fuese preciso!
—¿Y no serÃa posible rebatir vuestra afirmación?
—Desde luego que no, pues me bastará explicar la causa del error.
¡Es tan palpable! La omisión de la declinación magnética en estos cálculos.
Jacobus Vandergaart se retiró sin agregar más, y Cyprien olvidó bien pronto con qué singular atención habÃa acogido el hecho de que un error geodésico afectaba a todos los planos del distrito.
Pero al cabo de dos o tres dÃas, cuando Cyprien Méré fue a hacer una visita al viejo lapidario, encontró la puerta cerrada.
En la pizarra calzada del picaporte, se leÃan estas palabras recientemente trazadas con tiza: «Ausente por negocios».