La estrella del sur
La estrella del sur En los días que siguieron, Cyprien se ocupó activamente en seguir las diferentes fases de su nuevo experimento. A causa de ciertas modificaciones introducidas en la construcción del horno de reverbero, merced a un tiro mejor dispuesto, la fabricación del diamante, debía efectuarse en un plazo infinitamente más corto que el invertido en la vez anterior. Por lo menos así lo esperaba.
No hay que decir que miss Watkins se interesaba extraordinariamente en esta segunda tentativa, de la que hay que reconocer era en parte la inspiradora. Así es que acompañaba con frecuencia al joven ingeniero hasta, el horno, que visitaba muchas veces al día, y allí, por los atabes[12] abiertos en la fábrica de ladrillos, gustaba observar la intensidad del fuego que mugía en el interior.
John Watkins, aunque por otros motivos, no se interesaba menos que su hija en esta fabricación. Tenía prisa en verse de nuevo poseedor de una piedra cuyo precio se elevase a muchos millones. Todo su temor era que el experimento no diese resultado por segunda vez, y que la casualidad hubiese tomado parte preponderante en el éxito de la primera.