La estrella del sur
La estrella del sur Y miss Watkins, que se hallaba presente en la entrevista, despedía de sus azules ojos rayos tan brillantes, que nadie se hubiera figurado que había pasado acongojada y llorando toda la mañana.
Por acuerdo tácito, fue evitada toda explicación sobre la triste escena anterior. Cyprien se quedaba; esto era lo evidente, y sobre todo lo esencial.
El joven ingeniero salió de allí con el corazón alegre, a fin de hacer sus preparativos para trasladarse, llevando solamente unas cuantas ropas en una pequeña maleta, pues contaba establecerse bajo una tienda en Vandergaart Kopje, y no regresar a la granja sino para distraerse un poco.