La invasion del mar

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Las fieras más comunes en esta parte del Djerid son los leones, los ataques de los cuales son muy de temer. Pero desde los trabajos del canal habían ido replegándose poco a poco hacia la frontera argelina y en las regiones vecinas al Melrir.

Pero si no era de temer un ataque de las fieras, en cambio había que precaverse contra los escorpiones y las serpientes de cascabel que pululan en las proximidades del Rharsa. Además, la abundancia de reptiles es tal, que ciertas regiones resultan inhabitables, teniendo que haber sido abandonadas por los árabes. En el campamento no pudieron dormir sin antes tornar las más minuciosas precauciones. Se admitirá que el suboficial Nicol no durmió más que con un ojo, mientras que Adelantado durmió con los dos.

Es cierto, pues el perro vigilaba, y hubiera oído cualquier ruido de arrastramiento sospechoso que hubiera amenazado al caballo o a su amo.

Durante aquella noche no se produjo incidente alguno, y las tiendas fueron levantadas con el alba. La dirección seguida por el capitán Hardigan manteníase siempre hacia el sudoeste, que era el rumbo constante del canal desde Tozeur. En el kilómetro 207, éste remontaba hacia el norte, y a partir de este codo, la columna caminaría por el meridiano, dejando Nefta, a la que llegaba este día, al mediodía.


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