La invasion del mar
La invasion del mar A las siete de la mañana el teniente Villette y sus hombres salieron del campamento. El día prometía ser caluroso con amenaza de tormenta, una de esas violentas tempestades que se desencadenan frecuentemente en las llanuras del Djerid. Pero no había tiempo que perder, pues el ingeniero tenía gran prisa en encontrar a Pointar y su gente.
No hay para qué decir que Nicol montaba a Adelantado, y que Adelantado iba precedido de su gran amigo el perro.
Antes de partir los espahíes habían cargado sus caballos de víveres en cantidad suficiente.
Durante la ausencia del teniente Villette, el ingeniero y el capitán Hardigan se entretuvieron en organizar el campamento, con el concurso del cabo Pistache, del señor Franqpis, de cuatro espahíes, que no formaban parte de la escolta del teniente y de los conductores de carros. Los pastos del oasis estaban abundantemente provistos de hierba, refrescada por un riachuelo que serpenteaba por entre el verdor.
