La invasion del mar
La invasion del mar —Está visto que se impone la protección del canal hasta que corran por él las aguas del golfo, y protegerlo en toda su extensión, porque lo que ocurre aquà podrÃa suceder en otro punto cualquiera. No cabe duda de que los indÃgenas del Djerid, especialmente los nómadas, están muy excitados contra la creación de un mar interior, y las agresiones son siempre muy de temer. Asà es que las autoridades militares deben estar prevenidas. Con las guarniciones de Biskra, de Nefta, de Tozeur, de Gabes, no será difÃcil establecer una vigilancia activa y poner los trabajos al abrigo de otro golpe de mano.
Esto era, en realidad, lo más urgente, e interesaba mucho que el Gobernador general de Argelia y el Residente general en Tunicia fueran puestos sin dilaciones al corriente de la situación. Ellos sabrÃan poner a salvo los grandes intereses comprometidos en este gran proyecto.
Verdad es —como repetÃa el ingeniero— que cuando estuviera en explotación el mar del Sahara, se defenderÃa por sà solo. Sin embargo, no hay que olvidar que la obra se calculó que durarÃa diez años en los comienzos del proyecto; aunque después de un detenido estudio del terreno, este perÃodo fue reducido a la mitad. Pero, de todos modos, habÃa que guardar una extensa lÃnea durante mucho tiempo.