La invasion del mar
La invasion del mar No podían sospechar que Mezaki pudiera haber representado un papel para urdir alguna maquinación criminal contra la expedición enviada al Melrir. ¿Pero cómo habían de olvidar el estado de ánimos en la población nómada o sedentaria del Djerid, la excitación que reinaba entre las diversas tribus contra el proyectado mar del Sahara?… ¿Acaso no había tenido lugar contra los obreros de la compañía un ataque reciente, que probablemente se reproduciría en cuanto se reanudasen los trabajos?… Verdad es que Mezaki había dicho que los agresores habíanse retirado hacia el sur; pero otras partidas recorrían el campo, y el destacamento del teniente Villette podía topar con una de ellas y sucumbir a la superioridad numérica.
Aunque sus temores resultasen exagerados, lo cierto es que el ingeniero y el capitán no podían sustraerse a ellos.
¿Y cómo habían de imaginarse que si algún peligro amenazaba no era ciertamente en el camino de Gizeb a Villette y sus hombres, sino al capitán y al ingeniero en el oasis?…