La invasion del mar
La invasion del mar ¿Qué sucedÃa? ¿Acaso las fieras peleaban entre sÃ, disputándose con encarnizamiento alguna presa?… ¿HabrÃan olfateado a los fugitivos y se dispondrÃan a precipitarse sobre ellos?
Pasaron unos instantes de profunda ansiedad. Si habÃan sido descubiertos el capitán Hardigan y sus compañeros, pronto estarÃan sobre ellos las fieras. Más valÃa esperar en el mismo sitio, subiéndose a los árboles para preservarse del ataque.
Ésta fue la orden que dio el capitán, e iba a ser ejecutada, cuando el perro se escapó de las manos del cabo, desapareciendo hacia la derecha del campamento.
—¡AquÃ, ven aquÃ! —gritó Pistache.
Pero el perro no le oyó o no quiso oÃrle; lo cierto es que no volvió.
Después, el tumulto y los rugidos parecieron alejarse, disminuyendo poco a poco, hasta cesar por completo. Y los únicos ruidos, apenas perceptibles, fueron los ladridos del perro, que no tardó en reaparecer.Sin duda, las fieras han partido. No deben habernos olfateado, y nada tenernos que temer.
—¿Pero qué tiene este perro? —exclamó Pistache, que al acariciar al perro sintió sus manos húmedas de sangre—. ¿Habrá sufrido algún zarpazo?