La invasion del mar
La invasion del mar —Es lamentable que no los podamos evitar. En cuanto a remontar el norte o descender hacia el sur, sin la seguridad de encontrar mejor camino, serÃa perder estérilmente un dÃa entero. Nuestra dirección marca la distancia más corta, y no debemos abandonarla.
—Desde luego —declaró el señor de Schaller—. Lo que también puede asegurarse es que si Hadjar y su banda se han dirigido al kilómetro 347, no ha sido por este camino.
Efectivamente, no se encontraba el más leve rastro de su paso.
¡Qué lenta y penosÃsima marcha, y qué dificultades para mantenerse sobre los pasos!
A cada momento habÃa que detenerse, tantear el terreno, echarse a la derecha o a la izquierda, prolongándose el camino en una inacabable serie de rodeos. En estas condiciones, en esta segunda etapa no se pudo ganar más que legua y media. Al declinar la tarde, tuvieron que detenerse extenuados. Y aunque todavÃa conservasen ánimos, ¿cómo aventurarse en una marcha nocturna?