La invasion del mar
La invasion del mar En aquel momento, el cabo, que se habÃa aventurado hacia la parte baja, dijo que existÃa ya una capa de agua de dos a tres pies de profundidad.
¿De dónde procedÃa esta agua? ¿HabÃanla empujado hacia el exterior las interiores perturbaciones?… ¿Y no era posible que, bajo la acción de este extraordinario fenómeno, la superficie del chott hubiera descendido, incluso hasta por debajo del nivel mediterráneo?
¿PodrÃa despejarse la incógnita cuando el sol apareciera en el horizonte?
Hasta las primeras luces del alba no cesaron de turbar el espacio los lejanos rumores que parecÃan proceder del este.
ProducÃanse a intervalos regulares fuertes sacudidas que hacÃan estremecer al tell en su base, en torno del cual precipitábase el agua con ese ruido de resaca de la marea ascendente contra las rocas de un litoral.
Cuando todos trataban de adivinar por el oÃdo lo que sus ojos no podÃan ver, el capitán Hardigan rompió el silencio, diciendo:
—¿Será posible que el Melrir se haya inundado con las aguas subterráneas remontadas a la superficie?
—SerÃa bien inverosÃmil —contestó el ingeniero—. Yo creo que hay una explicación más admisible.
—¿Cuál?