La invasion del mar
La invasion del mar —Que sean las aguas del golfo las que han llegado hasta aquÃ, invadiendo desde Gabes toda esta porción del Djerid.
—Entonces —exclamó el cabo— no nos quedarÃa más que un recurso: ¡salvarnos a nado!
El dÃa comenzaba a clarear, pero la escasa luz que aparecÃa por Oriente era muy pálida y parecÃa como si una espesa cortina de bruma se extendiera por todo el horizonte.
De pie, junto a los árboles, todos miraban anhelosos, esperando las primeras luces del alba para darse cuenta de la situación. Pero, por una deplorable circunstancia, quedó frustrado su deseo.