La invasion del mar
La invasion del mar Su superficie estaba en parte inundada, y un cinturón lÃquido de unos cincuenta metros de ancho rodeaba el tell.
De trecho en trecho reaparecÃan anchas llanuras arenosas en los niveles más elevados, que reverberaban a los rayos del sol naciente.
El capitán Hardigan y el ingeniero habÃan dirigido sus miradas hacia todos los puntos del horizonte; luego, el señor de Schaller dijo:
—No cabe duda que se ha producido un considerable fenómeno sÃsmico. Los fondos de la hondonada se han rebajado y las capas lÃquidas del subsuelo han invadido la superficie.
—Yo creo que debemos partir antes de que se nos cierre por todas partes —contestó el capitán—. Es preciso salir de aquà al instante.
Todos iban a bajar de la meseta cuando quedaron como petrificados por el terrorÃfico espectáculo que a sus ojos se ofrecÃa.