La invasion del mar
La invasion del mar Por orden del capitán Hardigan, sus compañeros se echaron al pie de los árboles, a fin de no ser descubiertos.
—¿Pero qué será esto? —No cesaba de preguntar Pistache.
SerÃan ya las cuatro de la tarde, cuando no tardó en revelarse la causa de este extraño éxodo.
Del lado del este las capas lÃquidas empezaban a extenderse por la superficie y la llanura quedó bien pronto inundada por completo, pero sólo por una ligera capa de agua. Las eflorescencias salinas desaparecÃan poco a poco hasta el alcance extremo de la vista, y eran verdaderos lagos lo que entonces reflejaban los rayos del sol.
—¿Serán las aguas del golfo que han invadido el Melrir? —dijo el capitán Hardigan.
—No me cabe duda —contestó el ingeniero—. Los rumores subterráneos que hemos oÃdo procedÃan de un temblor de tierra. En el suelo han tenido que producirse considerables perturbaciones: un rebajamiento total de la superficie del Melrir, y tal vez de toda esta parte del Djerid. El mar, después de haber roto el dique, habrase desbordado hasta el Melrir.