La invasion del mar
La invasion del mar «Puesto que Schaller está metido en el asunto —repetían los que conocían al ingeniero—, el negocio tiene que ser bueno»; y todo hacía creer en el éxito.
El ingeniero quiso conocer el perímetro del futuro mar, comprobar que nada detendría el paso de las aguas a través del primer canal hasta Rharsa, y del segundo hasta Melrir; verificar el estado de las orillas que habían de contener aquella masa líquida de veintiocho mil millones de toneladas.
Como el cuadro de sus futuros colaboradores debía comprender tanto elementos procedentes de la compañía, como ingenieros o contratistas nuevos, pues muchos y los más importantes no podían encontrarse en esa época en Gabes, el ingeniero-jefe, para evitar todo conflicto ulterior de atribuciones, había tomado el partido de llevar consigo a algún miembro del personal todavía incompleto de la Sociedad.