La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Ciro no se habÃa engañado en su cálculo, pues la isla tenÃa aproximadamente la misma extensión que la de Malta o la de Zarte en el Mediterráneo; pero a la vez mucho más irregular y menos rica en cabos, promontorios, puntas, bahÃas, ensenadas o abras. Su forma, verdaderamente extraña, sorprendÃa y, cuando Gedeón Spilett, por indicación del ingeniero, dibujó los contornos, se encontró con que tenÃa la forma de un animal fantástico, una especie de pterópodo monstruoso que se hubiera dormido sobre la superficie del PacÃfico.
Véase, en efecto, la configuración exacta de aquella isla, que importa dar a conocer, y cuya carta levantó el corresponsal con bastante precisión.
La parte este del litoral, es decir, aquella en donde los náufragos habÃan tomado tierra, se abrÃa formando una vasta bahÃa terminada al sudeste por un cabo agudo, que Pencroff no habÃa podido ver en su primera exploración. Al nordeste, otros dos cabos formaban la bahÃa y entre ellos se abrÃa un estrecho golfo que parecÃa la mandÃbula abierta de algún formidable escualo.