La Isla misteriosa
La Isla misteriosa La proposición del ingeniero fue aprobada por unanimidad. La isla se presentaba a su vista como un mapa desplegado y no había más que poner un nombre a todos los ángulos entrantes y salientes y a todos los relieves. Spilett los anotaría a su tiempo y en lugar correspondiente y la nomenclatura geográfica de la isla sería definitivamente adoptada. Desde luego se dieron los nombres de “bahía de la Unión” y “bahía de Washington” y monte Franklin” a los puntos designados por el ingeniero.
-Ahora -dijo el corresponsal-, propongo que a esa península que se proyecta al sudoeste de la isla se la denomine “península Serpentina”, y
“promontorio del Reptil” a la cola encorvada que la termina, porque es verdaderamente una cola de reptil.
-Aprobado -dijo el ingeniero.
-Ahora -dijo Harbert-, a ese otro extremo de la isla, ese golfo que se parece tan singularmente a una mandíbula abierta, le llamaremos el
“golfo del Tiburón”.