La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -¿Pero qué ha pasado? -preguntó Gedeón Spilett, estupefacto de aquel inesperado desenlace.
-Esta vez lo sabremos -contestó vivamente el ingeniero.
-¿Qué sabremos?
-Después, después... Venga, Spilett. Lo importante es que esos piratas hayan sido exterminados.
Y Ciro Smith, llevando consigo al periodista y a Ayrton, bajó a la playa, donde estaban Pencroff, Nab y Harbert.
No se veía nada del brick, ni siquiera su arboladura. Después de haber sido levantado por la tromba, se había tendido de costado, hundiéndose en esta posición, a consecuencia de alguna enorme vía de agua. Pero, como el canal en aquel paraje no medía más que veinte pies de profundidad, el costado del buque sumergido reaparecería en la marea baja.