La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Como ya no quedaba del brick más que un armazón inútil, el mal tiempo lo acabó de destruir. Ciro Smith había tenido la intención de volarlo para recoger los restos sobre la costa, pero un fuerte viento del nordeste y una gruesa mar le permitieron economizar su pólvora. En efecto, en la noche del 23 al 24, el casco del brick quedó enteramente destrozado y una parte de sus restos vino a parar a la playa.
En cuanto a papeles, es inútil decir que, aunque Ciro Smith registró minuciosamente los armarios de la toldilla, no encontró vestigio alguno. Evidentemente, los piratas habían destruido todo lo que podía hacer referencia al capitán y al armador del Speedy; y como el nombre de la matrícula a la que pertenecía no estaba en el cuadro de popa, nada podía hacer sospechar su nacionalidad. Sin embargo, por ciertas formas de su proa, Ayrton y Pencroff creyeron que el brick debía ser de construcción inglesa.