La Isla misteriosa
La Isla misteriosa descubierto también. La cuestión es la siguiente: ¿debemos respetar el incógnito de ese ser generoso o debemos hacer lo posible para llegar hasta él? ¿Cuál es vuestra opinión en este punto?
-Mi opinión -repuso Pencroff-es que es un gran hombre y merece mi estimación.
-Cierto -dijo Ciro Smith-, pero eso no es responder, Pencroff.
-Mi amo -dijo entonces Nab-, creo que, por mucho que busquemos a ese señor, no lo descubriremos hasta que él no quiera.
-No has dicho ningún disparate, Nab -repuso Pencroff.
-Soy del parecer de Nab -añadió Gedeón Spilett-, pero no es razón para no intentar la aventura. Hallemos o no a ese ser misterioso, por lo menos habremos cumplido nuestro deber para con él.
-Y tú, hijo mío, danos tu parecer -dijo el ingeniero volviéndose a Harbert.
-¡Ah! -exclamó Harbert, cuya mirada se animaba-, desearía con toda el alma dar las gracias a quien ha salvado a usted, primero, y nos ha salvado después a los demás.