La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Probemos, Pencroff -dijo el ingeniero-. Sin embargo, creo que debÃamos hacer el experimento no probando la pólvora ordinaria, pues quiero dejar la provisión intacta, sino el piróxilo, que no nos faltarÃa nunca.
-¿PodrÃan soportar estos cañones la deflagración del piróxilo? preguntó el periodista, que no deseaba menos que Pencroff ensayar la artillerÃa del Palacio de granito.
-Creo que sÃ. Además -añadió el ingeniero-, obraremos con prudencia. Ciro Smith tenÃa motivos para pensar que aquellos cañones eran de excelente fábrica, pues era muy entendido en la materia. Hechos de acero forjado y cargándose por la culata, debÃan por lo menos soportar una carga considerable, y, por consiguiente, tener un alcance enorme. Efectivamente, desde el punto de vista del efecto útil, la trayectoria descrita por la bala debe ser tan tendida como sea posible, y no puede obtenerse esta tensión sino con la condición de que el proyectil esté animado de una grandÃsima velocidad inicial.