La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Entonces -repuso el ingeniero-, debe traer algún papel consigo. Pencroff se precipitó hacia el orangután. Si Nab había tenido alguna noticia importante que dar a su amo, no podía emplear un mensajero más seguro ni más rápido, que pudiera pasar por sitios donde no habrían podido aventurarse los colonos ni el mismo Top. Ciro Smith no se había engañado. Del cuello de Jup pendía un saquito y en él un billete escrito de mano de Nab. Júzguese la desesperación de Ciro Smith y de sus compañeros cuando leyeron estas palabras:
Viernes, a las seis de la mañana. Meseta invadida por los presidiarios. NAB
Se miraron sin pronunciar una palabra y entraron en la casa. ¿Qué debían hacer? Los presidiarios en la meseta de la Gran Vista significaba el desastre, la devastación, la ruina.