La Isla misteriosa
La Isla misteriosa En la costa occidental no se encontraron huellas de ninguna especie, por más cuidado que se puso en buscarlas. No había señales de paso, ni rotura de árboles, ni cenizas frías, ni campamento abandonado.
-Esto no me extraña -dijo Ciro Smith a sus compañeros-. Los presidiarios han entrado en la isla por las inmediaciones de la punta del Pecio y se han dirigido inmediatamente a los bosques del Far-West, después de haber atravesado el pantano de los Tadornes. Han seguido, poco más o menos, el camino que hemos traído desde el Palacio de granito, lo cual explica las huellas que hemos encontrado en el bosque.
Pero al llegar al litoral han comprendido que no encontrarían un retiro conveniente; han subido por tanto hacia el norte y entonces han descubierto la dehesa.
-Adonde quizá han vuelto -dijo Pencroff.
-No lo creo -añadió el ingeniero-; porque deben suponer que nuestras investigaciones se dirigirán hacia esta parte. La dehesa es para ellos un depósito de provisiones, no un campamento definitivo.