La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Al dÃa siguiente, 29 de febrero, los colonos, abandonando el litoral, donde más allá de la desembocadura se acumulaban tan pintorescamente basaltos de todas formas, subieron el curso del rÃo por su orilla izquierda. El camino estaba bastante libre por las excursiones precedentes que se habÃan hecho desde la dehesa hasta la costa occidental. Se encontraban los colonos a seis millas del monte Franklin. El proyecto del ingeniero era observar minuciosamente todo el valle, cuya vaguada formaba el lecho del rÃo, y acercarse con precaución a la dehesa; si ésta estaba ocupada, tomarla por la fuerza, y si no lo estaba, fortificarse en ella haciéndola centro de las investigaciones encaminadas a explorar el monte Franklin.
Este plan fue unánimemente aprobado por los colonos, que estaban ansiosos de recobrar la posesión entera de su isla. Caminaron por el estrecho valle que separaba dos de los más poderosos contrafuertes del monte Franklin. Los árboles espesos de las orillas del rÃo eran muy raros hacia las zonas superiores del volcán. Era un suelo montañoso bastante quebrado y bueno para las emboscadas, en el cual penetraron los colonos con precaución. Top y Jup marchaban al descubierto examinando la espesura a derecha e izquierda y rivalizando en inteligencia y destreza, pero nada indicaba que las orillas del rÃo hubieran sido frecuentadas recientemente; nada anunciaba la presencia ni la proximidad de los bandidos.