La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Cincuenta y cinco mil! —repuso Fix, estrechando la mano del francés.
—¡Cómo! —exclamó Picaporte—. El señor Fogg se habrá atrevido… ¡Cincuenta y cinco mil libras!… Pues bien, razón de más para no perder momento —añadió levantándose otra vez.
—¡Cincuenta y cinco mil libras! —repuso Fix, que hizo sentar de nuevo a Picaporte, después de haber hecho traer un frasco de brandy—. Y si salgo bien, gano una prima de dos mil libras. ¿Queréis quinientas con la condición de ayudarme?
—¿Ayudaros? —exclamó Picaporte, cuyos ojos se abrÃan desmesuradamente.
—¡Asà es, ayudarme a retener al señor Fogg en Hong Kong durante unos dÃas!
—¿Eh? —dijo Picaporte—. ¿Qué estáis ahà diciendo? ¡Cómo! ¡No contentos con hacer seguir a mi amo y sospechar de su lealtad, esos caballeros quieren además promover obstáculos! ¡Me avergüenzo por ellos!
—¿Qué es eso? ¿Qué queréis decir? —preguntó Fix.
—Quiero decir que es muy poco delicado. Esto equivale a despojar al señor Fogg y sacarle el dinero del bolsillo.
—¡De eso precisamente se trata!