La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Como es fácil presumirlo, este suceso estaba a la orden del dÃa en Londres y en toda Inglaterra. Se discutÃa y se tomaba parte en pro y en contra de las probabilidades de éxito de la policÃa metropolitana. Nadie extrañará, pues, que los miembros del Reform Club tratasen la misma cuestión, con tanto más motivo cuanto que se hallaba entre ellos uno de los subgobernadores del banco.
El honorable Gualterio Ralph no querÃa dudar del resultado de las investigaciones, creyendo que la prima ofrecida debÃa avivar extraordinariamente el celo y la inteligencia de los agentes. Pero su colega Andrés Stuart distaba mucho de abrigar igual confianza. La discusión continuó por consiguiente entre aquellos caballeros que se habÃan sentado en la mesa de whist, Stuart delante de Flanagan, Fallentin delante de Phileas Fogg. Durante el juego, los jugadores no hablaban, pero, entre los robos, la conversación interrumpida adquirÃa más animación.
—Sostengo —dijo Andrés Stuart— que la probabilidad está en favor del ladrón, que no puede dejar de ser un hombre sagaz.
—¡Imposible! —respondió Gualterio Ralph—. Sólo hay un paÃs en donde pueda refugiarse.
—¡TendrÃa que verse!
—¿Y adónde queréis que vaya?
—No lo sé —respondió Andrés Stuart—, pero me parece que la Tierra es muy grande.