La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días -Aceptamos -respondieron los señores Stuart, Falletín, Sullivan, Fianagan y Ralph después de haberse puesto de acuerdo.
-Bien --dijo Fogg. El tren de Douvres sale a las ocho y cuarenta y cinco. Lo tomaré.
-¿Esta misma noche? -preguntó Stuart.
-Esta misma noche -respondió Phileas Fogg-. Por consiguiente- añadió consultando un calendario del bolsillo-: puesto que hoy es miércoles 2 de octubre deberé estar de vuelta en Londres, en este mismo salón del Reform-Club, el sábado 21 de diciembre a las ocho y cuarenta y cinco minutos de la tarde, sin lo cual las veinte mil libras depositadas actualmente en la casa de Baring Hermanos os pertenecen de hecho y de derecho, señores. He aquí un cheque por esa suma.
Se levantó acta de la apuesta, firmando los seis interesados. Phileas Fogg había permanecido sereno. No había ciertamente apostado para ganar, y no había comprometido las veinte mil libras -mitad de su fortuna- sino porque preveía que tendría que gastar la otra mitad para llevar a buen fin ese difícil, por no decir inejecutable proyecto. En cuanto a sus adversarios, parecían conmovidos, no por el valor de la apuesta, sino porque tenían reparo en luchar con ventaja.