Las Indias Negras
Las Indias Negras -¡Siglos! ¡SÃ, siglos! -exclamó Simon-. Lo creo, señor Starr; lo creo. ¡Pasarán mil años y más aún antes que se haya podido sacar el "último" trozo de carbón de la nueva mina...!
-¡Dios le oiga! -añadió James Starr-. Y a lo que se refiere a la calidad del producto...
-¡Inmejorable, señor Starr; realmente soberbia! ¡Compruébelo usted mismo!
Añadiendo la acción a la palabra, sacó con el pico un trozo de carbón que estaba a sus pies.
-¡Mire usted! ¡Mire qué calidad! -agregó acercando la lámpara para facilitar la visión-. ¡Qué superficie más brillante! La hulla más rica en materia bituminosa. ¡Y podremos sacarla en grandes trozos, casi sin polvillo! Haremos la competencia a Swansea y a Cardiff. Pero a pesar de la cantidad, los fogoneros se la disputarán y la venderemos a buen precio ...
A todo esto, Madge habÃa tomado el trozo de carbón y lo examinaba con ojos de conocedora.