Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -¿En la lÃnea que va desde el sol que se pone hasta el sol que nace?
-SÃ, eso es.
-Y el Dios de ustedes ha confiado a las olas del mar los secretos del prisionero?
-SÃ, sÃ. Asà es.
-¡Que su voluntad se cumpla! Marcharemos hacia el este y si es necesario hasta el sol. Paganel estaba triunfante y se apresuró a traducir a sus compañeros el diálogo.
- ¡Qué raza tan inteligente! -comentó-. De veinte campesinos de mi paÃs, diecinueve no hubieran entendido una palabra de esto.
Glenarvan le suplicó a Paganel que le preguntara si habÃa oÃdo hablar de algunos cautivos extranjeros. Paganel le hizo la pregunta.
-Tal vez -dijo el patagón.
Esta respuesta hizo que los siete viajeros lo rodearan interrogándolo ansiosamente con los ojos. Paganel continuaba el interrogatorio y repetÃa en inglés cada palabra que: entendÃa.
-¿Quién era ese prisionero?
-Un extranjero.
-¿Lo ha visto?
-Yo no, pero me han hablado de él. ¡Era un valiente! TenÃa corazón de toro.