Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -Pero ¿cómo lo han sabido? -preguntó Miguel Strogoff-, ya que todas estas noticias, más o menos verídicas, le interesaban directamente.
-Como se saben todas las cosas -respondió Alcide Jolivet-, las trae el aire.
-¿Pero tiene serios motivos para pensar que el coronel Ogareff está en Siberia?
-Hasta he oído decir que había debido de tomar la ruta de Kazan a Ekaterinburgo.
-¡Ah! ¿Sabía todo eso, señor Jolivet? -preguntó entonces Harry Blount, al cual sacó de su mutismo la observación del corresponsal francés.
-Lo sabía -respondió Alcide Jolivet.
-¿Y sabía también que iba disfrazado de bohemio? -preguntó de nuevo el inglés.
-Lo sabía exactamente al mandar el mensaje a mi prima -respondió sonriente Alcide Jolivet.
-¿De bohemio? -había repetido casi involuntariamente Miguel Strogoff, que se acordó de la presencia del viejo gitano en Nijni-Novgorod, su viaje a bordo del Cáucaso y su desembarco en Kazan.
-No ha perdido su tiempo en Kazan -hizo observar el inglés a Alcide Jolivet con tono seco.