Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -¿Quién es usted, mi buena señora? -preguntó Miguel Strogoff, balbuceando mas que pronunciando las palabras.
-¿Quién soy, preguntas, hijo mío? ¿Es que no reconoces a tu madre?
-Se equivoca usted... -respondió Miguel Strogoff fríamente-. Quizás alguna semejanza...
La vieja Marfa se acercó a él y mirándolo fijamente a los ojos le dijo:
-¿Tú no eres el hijo de Pedro y Marfa Strogoff
Miguel Strogoff hubiera dado su vida por pode estrechar fuertemente a su madre entre sus brazos.. Pero si cedía era su fin, el de ella, de su misión y de su juramento... Dominándose completamente, cerró los ojos para no ver la irreprimible angustia que reflejaba la mirada venerable de su madre y retiró sus manos para no tenderlas hacia aquellas otras que le buscaban temblorosamente.
-Yo no sé, realmente, qué es lo que quiere usted decir, buena mujer -respondió
Miguel Strogoff, retrocediendo algunos pasos.
-¡Miguel! -gritó aún la mujer.
-¡Yo no me llamo Miguel! ¡No he sido nunca su hijo! ¡Yo soy Nicolás Korpanoff, comerciante de Irkutsk!
Y bruscamente abandonó la sala, mientras re sonaban unas palabras pronunciadas tras él por últi ma vez:
-¡Hijo mío! ¡Hijo mío!